• Edurne Baeza San Martín

AUTOCUIDADO, GÉNERO Y SORORIDAD: NOMBRAR PARA RECORDAR.

Lo que para algunxs se da por hecho, para otrxs supone un arduo proceso de empoderamiento. Tenemos el patriarcado, el machismo y la misoginia metido hasta la médula. Nos sabemos los discursos feministas, reclamamos por nuestros derechos en la calle y en lo personal, en el ámbito privado, pinchamos. En la soledad de los hogares, en la intimidad de las relaciones afloran las más profundas inseguridades, las heridas más viejas, las hondas vulnerabilidades... Cocktail de carácter, roles y mandatos de género en estado vivo (historia personal y política en plena acción). Y por eso, sigue siendo en el ámbito privado donde se fraguan muchas veces los más imponentes caminos heroicos, LA OPERACIÓN RETORNO (a unx mismx). Porque como rezan

los feminismos lo personal es político y es que nuestro "cuerpo", sigue siendo un campo de batalla. Por eso, nombrar y traer a lo público, estos íntimos caminos heroicos, permite que lxs caminantes intrépidxs nos reconozcamos, compartamos y nos apoyemos en nuestros particulares y comunes andares, cayendo y levantándonos, todo el rato; marcando y señalando las zonas peligrosas; nombrando para recordar y recordarnos una y otra vez, "como si" y "como no" queremos cada cual. Y así, hasta libertad.




*Y así, para nombrar y recordar, en palabras de "N", a continuación este texto, una clave de Autocuidado y auto-rescate para un mal "amor".


"Carta a mí misma: memoria contra el mal amor.
Por favor, carta, si en algún momento bajo la guardia (cosas que pasan) y mi automatismo se "dispara" (el rol de "mujer" que me tragué y aprendí), hazme de memoria y recuérdame mi tendencia (poco sana), a buscar como pareja a hombres "papá".
Por favor, si eso pasa, recuérdame que ya no necesito un "papá" protector.
Recuérdame que no lo necesito porque ahora sé que soy una mujer capaz de cuidar de mí.
Lo experimenté y sé que sé lo que quiero y lo que no.
Crecí.
Ya tuve un papá.
No necesito más.
Si se me olvida, recuérdame también que ya no necesito aniñarme y ponerme complaciente (dejar de ser la mujer que soy), para que un hombre "papá", me reconozca y me ame.
Tampoco tengo que valorar más lo ajeno que lo propio, ni adaptarme a gustos, formas de vida, ni renunciar a mis costumbres y hábitos.
NO TENGO QUE DEJAR DE HACER NADA DE LO QUE HAGO para que un hombre "papá" me acepte.
Y no tengo que hacerlo porque no lo necesito.
Soy una mujer adulta.
Me reconozco.
Me gusto.
Aprendo a amarme tal cual soy y a hacerme feliz.
Por favor, carta, si en algún momento vuelvo a bajar la guardia, hazme de memoria y recuérdeme que SOLO NECESITO A MI LADO, A QUIEN VENGA A SUMAR.
Firmado: Yo."

*Suena Blessed we are" Peia

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