• Edurne Baeza San Martín

EL PLACER ADULTO

Actualizado: feb 26




No, esta entrada no va sobre sexo o chocolate, aunque cabe. Esta entrada va de darnos permiso para sumar placeres a la edad adulta. El sexo, el chocolate y unas vacaciones de vez en cuando están muy bien, pero hay mucho más. Ya está bien de tanta vergüenza y tanta castración.


¿Cuáles son los placeres legitimados para la vida adulta?


Pocos, muy pocos… Cada semana soy testigo y parte de algo muy, pero que muy transgresor. De ahí que pueda afirmar que estamos DESEANDO dar espacio y expresión a nuestro ser más orgánico y esto, implica puro placer.


En los talleres de Autocuidado, la búsqueda del placer es clave y consigna. Por ello, en cada sesión, una vez aflojamos las vergüenzas, los mandatos, juicios, prejuicios, códigos limitantes y estrecheces de miras, las apreturas caen y sucede: gozamos. Y gozamos de tantas formas... Hay quien se mece panza arriba, hay quien aúlla sus dolores, o quien canta desde el alma, o desde algún lugar parecido; hay quienes se restriegan por el suelo como reptiles buscando el sol. Hay quienes descargan su rabia, acunan su tristeza, o quienes despliegan su ternura repartiendo y tomando caricias y contacto. Y Las risas, el llanto, el dejarnos caer en compañía, el caricaturizarnos, incluso el hacernos cosquillas se dan cabida en este espacio de placer adulto. Y lo curioso es que todo esto resulte algo transgresor y os aseguro que lo es. Es brutal, ir viendo como sesión a sesión, lxs participantes van atreviéndose a transgredir las propias limitaciones tragadas, los roles impuestos... Me miran y se miran con la cara prendida por el placer del atrevimiento y la experiencia. Y yo gozo, “por mi y por todxs mis compañerxs”. Es tan sencillo y a la vez se nos ha hecho tan difícil. Todxs necesitamos lo mismo. Todxs nos cargamos y necesitamos descargar; todxs, a veces necesitamos contacto humano, caricias, ternura, jugar, reír, desplegar la sensualidad, expresar nuestra fuerza con contundencia, dar espacio al animal que también somos, (racional y animal, que esta parte es la que "se nos olvida") ese que sabe qué necesitamos en cada instante, al margen de la edad o estatus social que calcemos. Nos hemos convertido en seres de “cabezas gigantes” desconectadxs de nuestra parte instintiva y emocional. Y olvidamos que para sentirnos bien, para ser en plenitud, nos necesitamos completxs.


Placer adulto es prender la música, en compañía y que sea lo que tenga que ser...


*Suena: "Cumbia del olvido" de Nicola Cruz.




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